¿Te has fijado en la mirada? Cada vez que le veo, me siguen llamando la atención sus ojos. Son de Naftal, uno de los 30 niños con los que he compartido mi verano. Si además, observas detenidamente la imagen, verás que tiene como dos pequeñas marcas sobre sus mejillas. Me dijeron que se las hicieron cuando él era más pequeño. Es un rasgo identificativo de la comunidad a la que pertenece, los Masais, una de las tribus más importantes de África Oriental (principalmente Kenia y Tanzania).
He cambiado la imagen principal del blog. Ahora la ocupan Doto, Glory y Oliva, tres niños muy especiales. Todos son especiales, en verdad. Aún recuerdo cuando tomamos aquella foto, fue idea de Hazem. Estábamos en el jardín del orfanato, cerca de la entrada principal, jugando con ellos, riendo. No podíamos dejar de hacerles fotos. Y de pronto, "click", salió la imagen...algo más que una imagen diría yo.
Como imaginarás, tengo muchos sentimientos, pensamientos, imágenes de mi viaje a Tanzania. Si me sigues leyendo, quiero compartir contigo algunos de ellos aquí y ahora, muchos otros los guardo para contártelos en persona y, todos ellos, sin excepción, se quedarán dentro de mi.
No quería hacer casi introducción, pero al final me ha resultado imposible. Ahora sí, te dejo ya con unas pequeñas líneas que escribí esta semana, para un artículo que nos pidieron a los voluntarios. El próximo día publicaré los textos de mis compañeros voluntarios, la verdad es que son preciosos.
15:00h. Estoy en la oficina y recibo un e-mail de Paula, dirigido al grupo de voluntarios que estuvimos este verano en el orfanato Baobab, en Tanzania. Nos invita a que colaboremos con un pequeño texto contando nuestra experiencia para El Naturalista, uno de los sponsors de la ONG. Al momento, me detengo. Vuelvo a leer el e-mail. Pienso. Me doy cuenta de que no soy capaz de resumir en 5 líneas todo lo que he vivido allí.
Cierro los ojos y, en ese momento, me encuentro con una sonrisa y una mirada. Los ojos son oscuros, la tez morena. Es profunda, y en esa profundidad veo nobleza, dignidad. La mirada viene de lejos, de otro tiempo, de otro continente. Está fijada en mí.
Han pasado pocos meses desde mi estancia en Tanzania, un viaje para conocer otro lugar, otra gente y, quizá también para conocerse a uno mismo. Bajo un cielo azul y una suave brisa de polvo que envuelve la ciudad de Arusha, brillan como estrellas las pupilas de aquellos niños. Unos niños con los que hemos compartido momentos imborrables: un circo con payasos y trapecistas, un desfile de moda, veladas con música a la luz de luna llena, excursiones a cataratas y al Lago Duluti, día de Piñatas, horas y horas de talleres de danza, teatro, inglés, lectura, juegos…Poco a poco íbamos introduciéndonos en su vida allí y ellos en la nuestra.
Son muchos los recuerdos y las vivencias de aquellos días, pero en Madrid, la rutina llega fulminante a nuestras vidas, la llena de preocupaciones laborales, problemas banales, de cuestiones cotidianas que te confunden, parece que aquel viaje quedó lejos, lejísimos a veces.
Pero cada noche, pienso en esa mirada. Repaso las fotos que hicimos, los vídeos que grabamos, las cartas que nos escribimos. Siempre, de un modo u otro, los niños del Babobab me van a seguir acompañando, mientras guardo la esperanza de volver a encontrarnos pronto, muy pronto.
Jo, te das cuenta de que en susu ojos está tu reflejo???
ResponderEliminarEs una pasada la foto de Naftal...